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11 tips financieros para mejorar tu relación de pareja

Alcanzar el sueño de tener una casa propia que se encuentre cerca del periférico, para asegurar tiempo y calidad de vida, puede ser una meta que tengas en común con tu pareja. El mes de febrero es una buena oportunidad para hablar de ello y tocar, de la forma más positiva, el tema de las finanzas. 

No siempre es fácil sentarse a hablar del dinero; las preocupaciones financieras están entre los principales causas de discusiones, desacuerdos y peleas entre las parejas.

La encuesta “Estrés en América”, que la Asociación Americana de Psicología (APA) realizó en 2014, muestra que cerca de un tercio de los adultos (31%) afirma que el dinero es una de las causas principales de los conflictos que tienen con su otra mitad.

A continuación te compartimos algunos tips que si los llevas a cabo, no sólo te ayudará a llevar sin conflicto el tema de las finanzas sino que te permitirá alcanzar tus sueños de la mano de tu pareja. 

1. Hablar sobre las creencias que se tienen sobre el dinero.

La vieja idea de que los opuestos se atraen no funciona mucho cuando de dinero se trata. Así que para evitar estos conflictos, los expertos recomiendan discutir el tema de las finanzas antes de dar el  “Sí”, de la misma manera como exponen sus puntos de vista sobre el matrimonio, la crianza de los hijos y el lugar dónde se desea trabajar y vivir.

Nunca es demasiado tarde para hablar de dinero: si se te dificulta iniciar este tipo de conversación, he aquí algunas preguntas básicas que ayudan a abrir este diálogo:

  • ¿Qué te enseñaron tus padres sobre el dinero?
  • ¿Tienes el hábito del ahorro?
  • ¿Qué tan importante es para ti ahorrar?
  • ¿Cuáles son tus metas financieras?
  • ¿Dentro de una relación eres de las personas que gusta llevar solo los asuntos financieros de las familia o compartirlos con tu pareja?

 

2. Nunca, bajo ninguna circunstancia, hagas valer tu dinero cuando no estás hablando específicamente del tema.

"Yo soy el que trae el dinero a casa", "Sale de mi bolsillo", "No valoras el dinero porque no sales a ganártelo", "Yo aporto más, luego yo decido" son frases muy hirientes dentro de una discusión por otras razones.

 

3. Decide, antes de casarte, si quieres un régimen de bienes separados o de bienes gananciales (mancomunados).

En caso de divorcio esto será bastante significativo. Que lo consideres no significa que ames menos a tu pareja.

 

4. Siéntate a diseñar con tu pareja una tabla con los gastos fijos que supone vivir juntos.

La renta, los servicios, las salidas, la comida. De este modo tendrás una visión clara de lo que se necesita y cómo distribuirlo.

 

5. Después hay que decidir cómo se pagan estos gastos.

Los dos ponen todos sus ingresos en la misma caja familiar y se saca de ahí.

 

6. Los gastos personales.

En el caso de que todo se ponga en la misma caja, es necesario consultar o contar con el otro a la hora de hacer un gasto personal significativo. No es lo mismo comprarse una camisa que todo un guardarropas. Si cada uno mantiene una parte de su dinero para sí, esto está resuelto. Cada uno hace con su dinero no mancomunado lo que quiere.

 

7. Dinero de bolsillo.

Lo mismo sucede en el escenario del dinero cotidiano que llevamos con nosotros. Se puede estipular cuánto necesita cada uno diariamente para ir al trabajo, comer afuera, cargar combustible y cualquier cosa que pueda surgir.

 

8. Tarjetas de crédito. O bien se dividen el pago de las tarjetas en partes iguales o cada uno corre con sus gastos a la hora de abonarla. Es importantísimo que se pongan de acuerdo en para qué sirve una tarjeta de crédito. Si lo que haces es comprar y abonar el débito completo a fin de mes pero tu pareja entiende la tarjeta de crédito como una manera de obtener efectivo o comprar ahora para pagar "cuando pueda", los intereses generados no debieran corresponderte. Si ves que cada uno entiende de una manera diferente el concepto de la tarjeta de crédito, es mejor que no se comparta la misma y que cada uno sea titular de la suya.

 

9. Cuentas bancarias.

Lo mismo que con las tarjetas de crédito. Una cuenta bancaria común es muy cómoda si los dos miembros de la pareja tienen el mismo concepto de la economía doméstica. Pero si no coinciden y uno genera descubiertos, el otro es igualmente responsable ante la ley de ese descubierto en el banco aunque no lo haya generado personalmente.

 

10. Créditos e hipotecas.

Tener una hipoteca juntos es como tener un hijo. Van a pasar unos 20 años de media antes de que desaparezca. Cuando se adquiere un compromiso para tener su propia casa hay que hablarlo muy bien. Hay que poner sobre la mesa cómo se va a pagar, qué pasa si uno de los dos se queda sin trabajo o se divorcian en un futuro.

 

11. Compras grandes y significativas.

Hay compras que significan más que un depósito económico. La compra de una casa, del hogar familiar, tiene connotaciones emocionales enormes. Estas transacciones económicas juntos son un paso inmenso en la relación y requieren de mucha confianza en el otro y un compromiso absoluto. Este es el aspecto de las finanzas de la pareja más delicado. Una solución es que la casa sea 50% Y 50% de cada uno cuando se hace la escritura.

Con apoyo de laopinion.com y aboutespanol.com

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